Ensalada de invierno

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Ensalada

Llega Enero y Febrero y la gente empieza a pensar en serio cómo quitarse de encima esos excesos navideños: un par de kilos de más, acidez estomacal, hinchazón y retención de líquidos. Muchos empiezan con entusiasmo dietas milagrosas esperando justamente eso “un milagro”. Emerge entonces un tango psicológico entre uno mismo y su propia fuerza de voluntad o lo que es lo mismo ,entre el quiero y no puedo o el no es que no quiera es que no quiero querer

¿Qué hacer? Yo os recomiendo dos cosas: contactar con un dietista-nutricionista , o bien, aumentar el consumo de frutas y verduras. Sí, ya sé nada nuevo bajo el sol. Pero es importante apuntar lo imprudente que resulta a menudo realizar dietas hipocalóricas por su cuenta. En el mejor de los casos uno vuelve a recuperar los kilos perdidos en cuanto “recupera” su patrón alimentario habitual con una autoestima por los suelos.

Lo que está claro es que es importante encontrar una solución a largo plazo. Por este motivo yo apuesto por la corrección de patrones alimentarios de una manera sostenible.

Empecemos poco a poco, ¿qué tal si incrementamos paulatinamente nuestra ración de frutas y verduras? ¿Podemos consumir medio plato de verdura y una ensalada al día? ¿Resulta viable tomar una pieza de fruta a media mañana y a media tarde? Viable ¿no?

Hoy os presento una ensalada de invierno a base de crucíferas, en este caso coles. Se trata de una ensalada ideal para acompañar platos de proteína animal como asados y estofados

Recordemos que la col es un vegetal diurético, que ayuda a combatir la retención de líquidos y una una buena opción para regular los problemas de acidez estomacal ahora que intentamos paliar los excesos navideños.

Ingredientes

-150g de col o repollo

-150g de coles de bruselas

-50g de col lombarda

-1 zanahoria

-1/2 nabo blanco

-20g de piñones

-1 cucharada de tahina

-1 lima o 1/2 limón

-Sal y Pimienta

Indicaciones

  • Cortar con un cuchillo lo más finamente posible las coles de Bruselas, el repollo y la col lombarda.
  • Rallar la zanahoria con un rallador o una mandolina.
  • Tostar los piñones
  • En un vaso, añadir una cucharada de pasta de sésamo o tahina. Añadir el zumo de lima o limón y un chorrito de agua. Ligar la pasta hasta que quede una salsa ligera. Sal pimentar.
  • Mezclar bien todos los ingredientes con la salsa y sal pimentar. Servir media hora más tarde para que la salsa ablande ligeramente la col.

NOTA: Los piñones y la pasta de sésamo añaden a esta ensalada de coles crudas mucha untuosidad. Recordad que una buena masticación es esencial para optimizar la absorción de las propiedades de los alimentos y en est caso para facilitar la digestión.

Misbamia

Costillar de cerdo al apio

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Buenos días a tod@s!!

Muchas cosas han pasado desde mi último post!!

Por fin terminé mi máster en Nutrición y Salud y una mudanza más, esta vez a Barcelona!! Sí, he vuelto a casa tras 22 años de aventuras. Cómo podéis imaginar esto da para replantearse muchas cosas, nueva casa, nuevos muebles, nueva orientación profesional …

Como cada país cuenta con una diversidad alimentaria diferente, seguramente de ahora en adelante encontraréis recetas más iberico-mediterráneas. Últimamente he descubierto que me fascinan platos tradicionales que antes me hubieran dado arcadas como los callos, los cap i pota, las carrilleras …así que creo que mi inspiración para a tirar por estos derroteros hasta que me de por otra neura, ja ja.

Hoy os propongo una receta sencilla que he realizado en una cazuela de hierro, pero que se puede hacer sin duda en una normal. La ventaja de estas cazuelas es su cocción lenta, lo que le da a la carne un sabor inconfundible, y que convierten estos guisos en algo magistral.

Ingredientes (para tres personas)

  • 500 g de costilla de cerdo
  • 3 ramas de apio
  • 1 cebolla blanca
  • 2 dientes de ajo
  • 1 puñado de almendras crudas
  • 3 cucharadas de aceite de oliva extra-virgen
  • 1 ramita de orégano en rama (o molido)

Preparación

Salpimentar las costillas la noche anterior añadiéndole el orégano para darle a la carne más sabor. En el caso de que tengáis prisa, también se puede hacer al momento, aunque quizás el sabor no quede tan penetrante

Calentar en cazuela las tres cucharadas de aceite. Cortar el costillar en dos si no os cabe y marcar. Mientras la carne se va dorando, cortamos en trozos pequeños el apio, la cebolla, y el ajo a fuego medio.

Cuando se haya haya dorado una cara, se dará la vuelta a la otro y se dejará el guiso cubierto con la tapa a fuego medio-bajo durante una hora aproximadamente. Recordad que el tiempo de

Durante este tiempo los jugos se irán mezclando y se irán reduciendo muy lentamente convirtiendo las verduritas en una especie de salsa que ligaremos con un puñado de almendras molidas. Como yo no tenía almendra molida la he triturado en el procesador y me ha quedado igual de bien.

Dejar que la almendra se ligue suavemente con el resto de la salsa y retirar el guiso del fuego.

El resultado es un guiso suave y meloso que se deshace el la boca. Ideal para los días fríos de invierno. Aconsejo tomarlo con una gran ensalada a base de apio y nabo . Estas dos ingredientes harán que el plato os siente todavía mejor y os hará olvidar la necesidad de mojar con pan!! garantizado!!

Aquí os dejo una receta fácil y tradicional hecha con mucho amor.

NOTA: A este guiso también se le puede echar un buen chorro de vino blanco, yo no lo he hecho esta vez, pero realmente le va muy bien, siempre y cuando lo dejéis evaporar unos minutos.

Linda’s sweetbreads

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linda's sweetbreads

Buenos días a tod@s!

Hace unas semanas mi amiga Linda, me preguntó que para cuándo iba a colgar un nuevo post. La verdad es que es la única persona que se ha dado cuenta que llevo casi tres meses sin publicar nada porque he estado ocupada terminando mi máster en nutrición y salud, lo cual dice mucho de mi éxito bloguero ja ja!!

En cualquier caso este post va dedicado a ella.

Si tuviera que describir a Linda en tres palabras escogería “Kiwi”, “hippy” and “blondie”. Linda es de Nueva Zelanda y llegó a España a finales de los 70 haciendo turismo con una amiga. No conozco o no recuerdo todos los detalles, pero terminó enamorándose de un mozo de Valladolid y decidió quedarse con él en Barcelona. La conocí cuando tendría unos veintipocos años, yo era una cría de unos 8. Mi primer recuerdo de ella es una rubia con una melena larguísima al viento saliendo de un coche azul con un impresionante doverman llamado Farra. Divina …

Linda y su marido JA eran amigos de mis tíos pero por carambolas del destino muchos años más tarde Linda terminó convirtiéndose en la profesora de inglés de mi instituto y así es como volvimos a vernos. Un tiempo más tarde me propuso si quería cuidar a sus hijos un par de horas al día y ganarme un dinerillo. Mi nuevo trabajo consistía en ir a buscar a sus dos hijos (I y J) al cole, darles de comer y volverlos a llevar al cole.

Linda y JA vivían en una casa muy antigua donde los amigos, los gatos y el cava no faltaban nunca. Nunca he vuelto a ver un lugar tan especial…

El caso es que Linda siendo de Nueva Zelanda era el arquetipo más antagónico a la mujer española que había conocido en mi vida. Así que imaginaros la cara que se me quedó cuando a los pocos días de trabajar allí veo que Linda había preparado para comer mollejas!!!

mollejas de pollo

Yo que vengo de una familia de sorianos de lo más tradicional no las había probado en mi vida!! Yo las miré con recelo y miré a los niños pensando que ni de coña se comerían eso. Sus dos retoños que no comían más que chicken nuggets con ketchup me miraron y sin vacilar empezaron a comérselas en silencio …me quedé anonadada …qué misterio tendrían esas mollejas que tenían un aspecto tan poco apetecible …

Introduje el primer bocado casi con asquete en mi boca y boom! Vaya explosión de sabor!! ¿Cómo explicar esa mezcla de texturas? La carne de las mollejas, ligeramente correosa, se fundía en el paladar con la salsa de lo que creo que eran cebollas caramelizadas y albaricoques deshidratados. La acidez de los albaricoques neutralizaba la nota grasa equilibrándolo todo a la perfección. Pero el misterio seguía ahí …¿Cómo, dónde Linda había aprendido a hacer mollejas con orejones?!! En Nueva Zelanda seguro que no!!! Quizás su suegra le enseñase, no sé, tengo que preguntárselo algún día. No he vuelto a probar las mollejas desde aquella época …hasta hoy!

El caso es que cuando me preguntó el otro día si no iba a colgar nada pronto pensé en sus mollejas y en hacerle un homenaje. Así que ya me veis recorriendo Londres en busca de mollejas!! creedme, no ha sido fácil!! al final tuve que ir a un barrio donde hay comercios de comida árabe y encontré en una pollería hallal, viva la mundialización!! Aproveché para comprar medio kilo de rabo de toro, imaginaros la cara del marroquí que me las vendió cuando me vio llevarme medio kilo de mollejas y medio kilo de rabo de toro ja ja ja!!

mollejas con albaricoque

A continuación os propongo una reconstrucción nostálgica de las mollejas de Linda. Las suyas son imbatibles, pero estas no están nada nada mal. De hecho hasta a mi peque le han encantado y eso tienen un aspecto de lo más …tradicional.

Ingredientes

500 g de mollejas limpias

1 cebolla grande morada

2 dientes de ajo

5 orejones o albaricoques deshidratados

8 piñones

5 cucharadas de aceite de oliva extravirgen

cebollino o cilantro (opcional)

1 cucharadita de paprika

1 cucharadita de comino

1 guindilla

sal

Preparación

  • Lavar las mollejas con agua y secar con un papel absorbente.
  • Cortar las mollejas en pedacitos pequeños.
  • Cortar la cebolla en juliana.
  • Calentar el aceite en un sarten.
  • Cuando el aceite esté listo añadir las mollejas y la cebolla y freir a fuego medio
  • Condimentar las mollejas con sal, paprika y una guindilla.
  • Cuando la cebolla esté doradita cubrir las mollejas en agua y dejarlo durante 40 minutos a fuego lento hasta que el agua se haya consumido. Normalmente debe quedar un salsa espesa formada por la cebolla caramelizada y los albaricoques. Echar más agua si las mollejas no estuvieran lo suficientemente tiernas.
  • Añadir unos cuantos piñones y un poquito de cebollino o cilantro

Yo he acompañado las mollejas con un poco de arroz integral y una ensalada. La verdad es que es una combinación muy buena. Como todo plato tradicional las mollejas tienen lo que Arguiñano diría bastante “fundamento” . Pero si las combináis con una buena salada con un toque ácido o amargo será un éxito total!!

Este es mi pequeño homenaje a una gran mujer. Con todo mi cariño, va por ti, Linda.

Saludos y buen provecho

Misbamia

 

 

 

Salteado de acelgas rojas con piñones

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aperitivos / cena / desayunos

acelgas con piñones

Buenos días a todos!

El otro día fui al mercado local y encontré unas fantásticas “acelgas” de color colorado que me decía “cómprame, cómprame”cual galleta en el País de las Maravillas.

Deduzco que son acelgas porque el vendedor me dijo que eran “suiss chard” pero lo cierto es que no se parecen mucho a las acelgas españolas ni en el color ni el sabor. Pero me fiaré …Estas son mucho más intensas con un sabor más dulzón, supongo que debido a su contenido en betacarotenos.

El caso es que el color me entró por los ojos y me dije que bien valía la pena experimentar un poco con ellas, preguntándome cómo cocinarlas sin perder su fantástico color. Así que decidí escaldarlas durante a penas un minuto para disminuir la cantidad de los oxalatos y rehogarlas después.

Los oxalatos, como ya he comentado en otros post son antinutrientes que contienen algunas hojas de color verde o colores intensos como las acelgas, las espinacas, el kale, las coles ,etc y que pueden interferir en la absorción de algunos minerales como el calcio o el hierro. Este es un dato especialmente interesante para los intolerantes a la lactosa!!

¿Significa esto que son peligrosos y que no debemos consumirlos? Para nada!! simplemente hay que evitar comerlos crudos cuando están al lado de una fuente de calcio. Qué pasa si te tomas una ensalada de espinacas con unas almendras? Pues simplemente que el contenido de calcio de las almendras será absorbido en menor cantidad.

De todas formas es importante saberlo porque existen varias técnicas para reducir el contenido de oxalatos como el hervido o el escaldado. En el caso de las hojas verdes el escaldado es un técnica más apropiada para no perder las propiedades de los alimentos, y el hervido para alimentos más gruesos como coles, brócoli o judías verdes, aunque os aconsejo reducir la ebullición al máximo para que conserven su color y su textura.

acelgas rojas

En este caso, como he decidido añadir tahina a la receta (recordar que es una fuente muy rica en calcio) nos conviene escaldar las hojas un minuto; una receta ideal para acompañar con unos garbanzos cocidos y un poco de arroz integral. Plato completo, ligero y nutritivo.

Ingredientes

  • Manojo de acelgas rojas (o verdes)
  • Dos cucharadas de piñones
  • 1 cucharada de pasta de sésamo (tahina)
  • 1 cucharada de aceite de oliva extra virgen
  • 1 ajo
  • unas gotitas de vinagre
  • un chorro de lima o limón

Indicaciones

  • En una gran olla escaldar las acelgas enteras en agua salada hirviendo durante uno o dos minutos.
  • Retirar las acelgas y pasarlas bajo el grifo de agua fría. Escurrir y retirar a un lado.
  • Para preparar la tahina: En un pequeño bol, añade una cucharada de pasta de tahina y una cucharada de agua. Remueve hasta que se te vaya haciendo una pasta. Añade unas gotitas de limón, vinagre y una pizca de sal.
  • Escurrir las acelgas bien y trocear.
  • Tostar en una sartén sin aceite los piñones y reservar.
  • En una sartén saltear las acelgas con una cucharada de aceite de oliva extra virgen y un ajo cortado en láminas.
  • Cubrir las acelgas con la tapa de la sartén y reducir al mínimo para que se hagan en su vapor.
  • Personalmente me gusta la verdura muy firme así que yo las tapo durante dos o tres minutos, pero si os gusta más blandita podéis dejarlas un poco  más y echarles una cucharada de agua para que no se peguen.
  • Cuando estén en su punto servir en el plato, echar los piñones y la tahina y remover al gusto.

Misbamia

Ensalada de apio nabo y zanahoria

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Sin categoría

çensalada de raices

Buenos días a todos,

En mi último post os hablé de mi descubrimiento del apio nabo y sus propiedades. Hoy os propongo una receta de lo más sencilla en la que utilizaremos justamente este ingrediente.

Esta receta es de lo más sencillo que hay y un ejemplo claro de que se puede comer sano sin ser un cocinillas ni pasar horas en la cocina. La ensalada que os propongo hoy puede ser un buen entrante a un plato principal o convertirse en un plato único si se le añade una taza de quinoa.

Resulta una receta ideal para personas que quieran perder algo de peso, para estudiantes con presupuestos justitos y para todo aquel que quiera salir del aburrimiento de la típica ensalada.

El apio nabo puede substituirse por un nabo (más fácil de encontrar) o simplemente por un rábano. Las almendras pueden ser substituidas por otra nuez. El cebollino bien puede ser reemplazado por perejil o cilantro. Fácil ¿no?

Ahora sí, en lo que considero que no hay que hacer compromiso alguno es con el uso del aceite de oliva extra virgen. Es un poco más carillo que el refinado, pero realmente vale la pena invertir en nuestra salud y francamente es la mejor grasa que le podemos dar a nuestro cuerpo. Si os lo podeis permitir, optar siempre por el extra virgen “presión a frío”. Es simplemente, EL MEJOR y tiene un sabor EXPECTACULAR.

Ingredientes

  • 200 g de apio nabo rallado
  • 1 zanahoria rallada
  • 10 almendras blancas crudas (yo he utilizado marcona)
  • 5 hebras de cebollino
  • 1 cucharada de aceite de oliva extra virgen
  • una pizca de sal

Indicaciones

  • Rallar la zanahoria y el apio nabo y poner en un bol
  • machacar en un mortero las almendras
  • cortar el cebollino con unas tijeras
  • echar una pizca de sal y el aceite.

NOTA: Hay gente que no sabe hacer la O con un canuto pero que con esta ensalada, puede!!

MISBAMIA

 

 

 

Apio nabo

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INGREDIENTES / Sin categoría

apio nabo

Buenos días a todos!

Hoy vamos a hablar de una de los ingredientes más feos que ha producido la madre naturaleza: el apio-nabo.

Como diría una que yo me sé: “feo no, lo siguiente”!!! La verdad es que esta pobre raíz es tan fea que me la he visto y deseado para hacerle una foto y que mis lectores crean que en realidad es comestible!!

He de reconocer que esta maravilla de la botánica me ha seducido. Lo cierto es que hasta antes de venir a Londres no había tenido mucha oportunidad de probarla pero hace unas semanas descubrí que a pesar de su aspecto esta raíz tiene un gusto refinado, con un punto picante que recuerda a la mostaza que darán un toque completamente diferente a vuestras ensaladas y potajes.

Se puede utilizar substituyendo a la patata en dietas de adelgazamiento porque es bajo en calorías. El apio-nabo es rico en vitamina K y B , vitaminas esenciales para el buen funcionamiento de nuestro hígado. Su alto contenido en vitamina K favorece la mineralización de los huesos y por tanto su consumo regular podría ayudar a prevenir la osteoporosis.  Asimismo, esta raíz contiene apigenina, sustancia a la que se confiere propiedades anti-cancerígenas.

¿Cómo se come? Se puede rallar como si fuera una zanahoria, o substituirlo por las patatas como ya he comentado en potajes y purés.

Misbamia

Salteado de verduras a las finas hierbas

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almuezos / aperitivos / cena

SALTEADO VERDURAS

Buenos días a todos!

Ahora que ya han pasado los atracones navideños y que terminamos la cuesta de enero debemos ser honestos con nosotros mismos y comprometernos con toda aquella retaila de sandeces que nos prometimos mientras nos atracábamos con las uvas en Noche Vieja en un arranque de optimismo. Con lo de apuntarse al gimnasio y dejar de fumar no puedo ayudaros, con lo de hacer de tripas corazón con vuestra suegra tampoco, pero con lo de ponerse a dieta podemos empezar a hablar!!

Lo cierto es que a menudo la gente confunde dieta con restricción calórica y por lo general no se trata de eso sino de aprender a comer de otra manera de manera sostenible en el tiempo. ¿Quién no ha empezado una dieta para dejarla al cabo de unas semanas y engordar más? La solución pasa por comer mejor, siempre.

¿Y qué es mejor? Pues por lo general comer más vegetales y menos animales, más compra de mercado y menos de supermercado. Tan sencillo y tán complicado, verdad?

Hoy os propongo una recetilla de lo más sencilla, para estudiantes debutantes en la cocina , workaholicos en apuros y jonkies de la comida basura.

¿Qué tal un salteado de verduras?

Lo bueno del salteado de verduras es que tiene más sabor que las verduras al vapor. Es cierto que los asiáticos son expertos en esta técnica y que la bordan pero no todos hemos nacido por esos lares, verdad?

Para empezar hagamos la compra:

Ingredientes:

  • 1/2 calabacín
  • 100 de calabaza en daditos
  • 1/2 berenjena
  • 1 puñado de tomatitos cherries
  • 1/2 cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 1 pizca de sal
  • 1 pizca de pimentón
  • 1 pizca de hierbas aromáticas ( de Provenza, orégano, finas hierbas …)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

Indicaciones

  • Cortar la berenjena en rodajas gruesas y ponerlas sobre una superficie plana. Espolvorear las rodajas con un poco de sal y dejar reposar. Al cabo de unos minutos veréis que las berenjenas comienzan a “sudar” y a eliminar el líquido que amarga. Absorber el líquido con papel de cocina y cortar en cubitos.
  • Cortar la calabaza  y el calabacín a cubitos.
  • Picar la cebolla en juliana y el ajo en rodajas.
  • Los tomatitos cherries podéis cortarlos por la mitad.
  • En una sartén calentar el aceite de oliva y echad la cebolla.
  • Rehogar durante un minuto y echad el resto de los ingredientes.
  • Rehogar a fuego medio durante un minuto hasta que las verduras vayan soltando su jugo.
  • Tapad la sartén con la tapa y dejar rehogar durante unos 10 minutos removiendo el salteado de vez en cuando para que no se pegue.
  • Cuando las verduras ya tengan la textura que os guste echad la sal, el pimentón y las hierbas, añadiendo dos cucharadas de agua. El agua hará que los sabores se mezclen. Dad un par de meneitos a la sartén y ya está!!

NOTA: Esta receta puede hacerse con casi cualquier verdura. Es un acompañamiento ideal para legumbres y carnes. Con un par de huevos revueltos esto está de chupa-pan-y moja. El pan sin gluten, claro!!

Misbamia